Friday, July 08, 2005

Recuerdo, mis Padres, al llegar la tarde, nos reunían alrededor del Fogón dentro de la casa y nos contaban los relatos que la abuela Agyllang les contaba a ellos en su infancia y juventud.
Ella, la Abuela Agyllang vivio muchos años, es por ello que dentro de sus relatos facilmente podíamos remontarnos al 1870 y más. Sus padres vivieron y lucharon durante el período de la llamada "pacificación de la araucanía" que deberíamos llamar la guerra civil de ese periódo.
Cada año cuando las estrellas estaban en el lugar preciso y ocurria el solsticio de invierno, ella y su familia realizaban profundas reflexiones sobre los acontecimientos sociales, naturales, etc. que habían ocurrido durante el ciclo que se va, esa era una acción sagrada que cada familia mapuche realizaba - le llamaban we xipantü.
En aquel tiempo a diferencia de hoy, esta, no era una celebración sino más bien un momento de reflexión esperado durante el año para lo cual se preparaban psicológica, material y por sobre todo espiritualmente.
Esta era la actividad más privada de la familia directa, existía una profunda reflexión entorno a éste hecho, era también el momento de reflexión personal, jamás de tipo colectivo-comunitario. Con el correr del tiempo y con el choque cultural, la religión principalmente el catolocísmo mediante la participación de los sacerdotes Jesuitas muy mencionados en la Historia esta actividad comienza a cambiar el sentido, asi es como a principios del mil novecientos la influencia de la religión católica, logra paulatinamente imponer en esas fechas aproximadas la celebración del San Juan, alli entonces comienza también esta fecha significativa de profunda reflexión personal a ser una celebración de carácter colectivo, primando el compartir comida y dando abrazos......... las actividades colectivas en los tiempos de la abuelita Agyllang estaban dadas por el nguillatun, kamarikün, entre otras.
Hoy muchos años despues, junto a la bisnieta de Agyllang, mi hija quien lleva su nombre intentamos compartir con nuestra familia y con ustedes esta reflexión que no tiene otro objetivo que el que persiguiera la Abuela Agy, formar en los profundos valores de nuestra cultura y despues de largos años recobrar el verdadero sentido de un nuevo ciclo.

chaltu mai, kom pu che adkintupalu tüfachi wirin.

2 comments:

José Manuel Rebolledo C. said...

Quelindo y profundo lo que cuentas Cesar, quedé con gusto de seguir leyendo.

Bienvenido a la Blogosfera.

Espero tus nuevas intervenciones.

Chaltu May

Milton CORDERO LILLO said...

Felicitaciones Cesar
Es muy bueno tener historia y poder contarla, alguien decia "un hombre sin historia es un hombre muerto", es patente que no es tu caso. Te animo a continuar con este don de la escritura.
Saludos a todos y un beso a mi hermana tu esposa y mi sobrinita Agillang

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